El pollo de corral vive en semi-libertad y es alimentado con maíz, cebada o alfalfa y disfruta de una vida más larga y activa que el pollo criado de forma industrial.

 La carne del pollo destaca por su versatilidad culinaria y sus propiedades nutricionales. El de corral o campero tiene más consistencia y sabor, un color más amarillento, menos grasa y un mayor tamaño que el industrial.

Todas estas diferencias se atribuyen a que son razas distintas y se sacrifican con unos 90 días los de corral frente a los 45 de un pollo industrial, esto también se refleja en el precio superior del primero.

Además, existen los pollos ecológicos, que han de estar certificados y cumplir una serie de requisitos como: alimentarse con pienso ecológico, no estar medicados, disfrutar de ocho horas de descanso sin luz artificial y disponer de acceso a patios y de unas superficies marcadas de corral, además de entradas y salidas en las naves para que puedan decidir si quieren estar dentro o fuera.