Cuenta con 800 metros cuadrados, decorados por Lázaro Rosa-Violán, y divididos por una gran barra central, con un comedor y una preciosa terraza, con una capacidad total para 200 personas.

La oferta gastronómica de Lobito de mar es una carta de picoteo y raciones, otra más formal, a base de mariscos, pescados y arroces y una propuesta de coctelería con protagonismo para las sangrías de autor, a la que se añade una bodega con más de 400 referencias.

Las frituras desempeñan un papel esencial, además de un apartado dedicado al atún y otro destinado a los espetos, no solo de sardinas, sino también de boquerones frescos, salmonetes, cigalitas, gambas rojas, langostinos de Sanlúcar y también de pescados grandes como besugos, lubinas o doradas, dependiendo de las capturas diarias.