Destacan, sobre todo, por su alto contenido en fibra y su gran cantidad de ácidos omega 3, recomendados para el buen funcionamiento del sistema cardiovascular y para evitar el colesterol.

También son fuente importante de calcio, manganeso –bueno para los huesos- fósforo –necesario para una buena salud dental- y ralentizan la digestión, sobre todo remojadas en líquido, y por ello tienen un efecto estabilizador del azúcar en sangre –imprescindible para las personas con diabetes-.

Al tener mucha fibra existe la posibilidad de acarrear problemas gastrointestinales; por su alta concentración de ácidos grasos omega-3 pueden disminuir drásticamente la presión arterial y, aunque pueden regular el nivel de glucosa en sangre, también podrían estimular en exceso ciertos medicamentos que controlan el nivel de azúcar en la sangre tomados por diabéticos.